viernes, 14 de septiembre de 2012
OSCURIDAD
Date vuelta lentamente, deja la oscuridad caer,
su brazo ha de sujetarte.
El crimen de tu alma no será descubierto aún.
Las decisiones son tantas,
las erradas sobreabundarán con el caminar.
El aprendizaje de la vida tan tardío es,
que nunca podrá ser puesto en práctica.
Esclavos inconscientes todos son.
Esclavos de su propia falsedad, de su propia necedad.
La distancia en las miradas, distancia que no se acortará.
En la esquina de la ciudad, esperamos que la lluvia cese.
Deseamos que el sol seque las calles,
que esto sea tan solo un sueño.
Difícil es soportar la mentira, la mentira de esta vida.
Una sonrisa pensé mirar, una mirada pensé notar,
mas sólo apatía encuentro por doquier.
Enfermizo es aquellos rostros mirar. Rostros sonrientes,
ojos llenos de ignorancia.
Tontos, ilusos que caen sobre su propia inmundicia.
Al igual que los animales que son llevados al matadero, así ellos van.
Inconscientes de su destino.
El camino que atraviesan, sin meditar, es el que a un precipicio los lleva.
Con sangre ha sido escrita una carta.
Con lágrimas sellada, con dolor llevada.
Las mentiras de un falso vivir alimentan esta ciudad, la hacen rebosar.
Los faros que la rodean no dan luz clara.
La muerte en medio de esta ciudad ronda sin ser advertida.
Date la vuelta, deja la oscuridad caer.
Las cenizas de un fuego arrasador ahogan la luz del día.
Roja, ardiente, espesa es la sangre que corre como ríos por las montañas.
Desciende hacia nosotros, de ella bebemos.
Sangre de quienes han muerto en el mismo camino que nosotros atravesamos.
El sentido de la vida se busca, se desea entender.
Mas con los años más dudas que respuestas se encuentran.
Aquellas voces siguen haciendo ecos durante la noche.
Aquellas voces no callan, crujen junto con la ciudad.
Sus palabras un día habremos de poder entender.
...la vela sobre la mesa, pronto se apagará.
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