jueves, 27 de septiembre de 2012
DESPEDIDA
De aquel sueño tengo un recuerdo
de su abrazo, solo tuve un momento.
De las lágrimas de sus ojos
tengo en mi paladar el remojo.
Angustia y soledad
ahora que se ha ido y he oído la verdad.
Su voz se aleja, su vestido se rasga,
su mirada me ignora y me amarga.
Sus brillantes cabellos,
sus mejillas limpias y labios ahora ajenos
son mi angustia,
la luz opaca de mi día.
El río de aguas serenas, intranquilo está.
El clamor de de mi gran soledad.
Oh, esos brazos que me cubrían!
Oh, ahora ya no tengo guía!
El castillo a lo alto de la montaña
cubierto está por niebla tan extraña
que deseara ya no vivir en él,
que deseara ya no extrañar de su boca la dulce miel.
El eco de mi voz es lo único que escucho,
contra tu ausencia lucho
y al final del camino,
anhelo en medio de la noche yacer contigo.
Bajo el manto de la oscuridad,
bajo la luz de roja luna y lluvia de fatalidad
vivo ahora sin tus manos sobre mis hombros.
Vivo entre aberración, vivo entre los escombros.
La tierra ha sido movida,
mi alma se encuentra vacía,
el mar se ha secado,
mis ojos te han llorado.
En esta despedida he sentido hambre,
sed, deseos de por última vez beber su sangre.
He deseado devorar su ser,
saciar mi deseo de su placer.
Tan lejos que ahora estás y grito.
Tan oculta que ahora estás y finjo.
La mascarada de falsedad ha iniciado,
la pasión de la vida que me ha abandonado.
Incesante ardor en el pecho,
la agonía al acecho.
Ilusión es su cuerpo ahora,
ilusión que me ahoga.
Despedida del ayer,
agonía cada amanecer.
Despedida del ayer,
oscuridad que ha de prevalecer.
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