lunes, 24 de septiembre de 2012

EN MEDIO DE LA NOCHE


Los tonos de un piano, pausados, tristes notas al oído.
Una dulce voz que canta,
esa voz penetra el corazón.
Cada palabra trae a la mente recuerdos grises.
Una lágrima, un pesar.
Ilusiones falsas rodearon mi mente,
la debilidad tropiezo en el caminar es.
Las cuerdas del reloj tocan una canción,
una nota póstume cada segundo es.
Abrázame mientras en mi lecho estoy.
El retumbo de pisadas sigue haciendo eco en la noche,
cada vez más fuerte, cada vez más cerca.
La luna, cubierta por una espesa nube, ya no brilla.
Las estrellas ya no se vislumbran en el cielo.
Lo intocable ha sido tocado, lo prohibido ha sido consumado,
la luz desciende, el día llega a su final.
Aquellas serenas aguas ya no refrescan las venas de la Tierra
ni calman la sed, sino que cual sangre se ha tornado.
Embriagante es este líquido ahora, alusinante.
Bajo un cielo de polvo yace la desolación,
latidos ecos son, vacíos ellos son.
Tiemblo de frío ahora, mientras volteo y leo la negra página
de un libro, de una historia, de una vida
Abrázame mientras en mi lecho estoy.
Si te marchas, un solitario camino he de pasar,
un doloroso camino, solo he de sufrir.
A rastras en este camino voy, a rastras.
Fácil presa para león y deseado bocado para carroñeros.
Dame la mano, dame tu calor.
Abrázame, mientras en mi lecho estoy.

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