¿Serán tus
ojos semejantes a los de tu madre?
¿O como los míos
cuando inquiera en ellos?
Tu cabello, ¿ha
de ser como el sol, o como la noche?
Tu piel, ¿cual
blanco invierno o cual suave tono de miel?
No te han
visto mis ojos, mas les das luz.
No te han sentido
mis manos, mas les das calor.
No te ha
acurrucado mi pecho, mas te anhela.
No te han
conocido mis oídos, mas eres música para mí.
Tan cercana
está tu llegada y lejana a la vez.
Dulce espera
es esta.
Es muy
deseado tu respirar, el palpitar de tu corazón.
Tu sonrisa.
Hemos
solicitado al dador de la vida
Que la tuya
sea bendecida y fortalecida.
Así ha de
ser, mi dulce luz, por Su grandeza.
Tu voz nos
alentará.
Nuestros
brazos te esperan abiertos
Nuestros
corazones te ansían.
Este es verdadero
amor
Este que ha
nacido aún sin que tú lo hayas hecho.
El tiempo no
apagará esta llama,
Mas se verá
fortalecida.
Tus miradas,
tus sonrisas, tus abrazos
Nos han de
llenar de plenitud el vivir.
Ven con nosotros,
ven con tus padres.
Ansiosos
estamos por tenerte,
Por protegerte,
por amarte.
Ven piedra
preciosa, nuestro tesoro.
Ven pronto… Abigail
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