martes, 27 de septiembre de 2016

UNA NUEVA Y DULCE ESPERA



¿Serán tus ojos semejantes a los de tu madre?
¿O como los míos cuando inquiera en ellos?
Tu cabello, ¿ha de ser como el sol, o como la noche?
Tu piel, ¿cual blanco invierno o cual suave tono de miel?

No te han visto mis ojos, mas les das luz.
No te han sentido mis manos, mas les das calor.
No te ha acurrucado mi pecho, mas te anhela.
No te han conocido mis oídos, mas eres música para mí.

Tan cercana está tu llegada y lejana a la vez.
Dulce espera es esta.
Es muy deseado tu respirar, el palpitar de tu corazón.
Tu sonrisa.

Hemos solicitado al dador de la vida
Que la tuya sea bendecida y fortalecida.
Así ha de ser, mi dulce luz, por Su grandeza.
Tu voz nos alentará.

Nuestros brazos te esperan abiertos
Nuestros corazones te ansían.
Este es verdadero amor
Este que ha nacido aún sin que tú lo hayas hecho.

El tiempo no apagará esta llama,
Mas se verá fortalecida.
Tus miradas, tus sonrisas, tus abrazos
Nos han de llenar de plenitud el vivir.

Ven con nosotros, ven con tus padres.
Ansiosos estamos por tenerte,
Por protegerte, por amarte.
Ven piedra preciosa, nuestro tesoro.
Ven pronto… Abigail

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