He visto gotas de sangre derramarse y el suelo mojar.
He visto un corazón roto con un imposible palpitar.
He sentido la miseria en mis hombros,
he tocado de mi interior los escombros.
El deseo de beber de su sangre
viene en las solitarias noches siempre constante.
Las ruinas de una ciudad deshabitada
llena de nada más que almas destrozadas,
con susurros de terror y llanto.
Cada día es mayor el eco del quebranto.
Deseo de lo imposible
Deseo de lo que no es visible,
deseo de lo que no se alcanzará,
deseo que sólo eso será.
Un viento que el corazón enfría
corre en esta ciudad día con día.
Hoy el recuerdo de lo que vendrá ha vuelto
junto con el deseo de quien toma a los muertos.
Con su voz aguda llama,
y atrapa a quien resbala.
Oh deseo que a nuestro ser acude,
el deseo masoquista de que alguien nos ayude.
A qué ha de ayudarnos?
A cada día más ilusionarnos.
Oh falsedad inventada para engañarnos
oh que irrisorio es a ello aferrarnos.
Esta sangre he visto caer,
y de ella a pesar de todo quiero beber.
Rojo que mi atención atrae
rojo que a mi lado cae.

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