martes, 28 de enero de 2025

ENCUENTRO

 

En la noche, buscando descanso bajo un árbol moribundo

He oído pasos alrededor, que hacen crujir las hojas secas.

Se arrastran, como quien carga en sus hombros el peso del mundo

Siguen avanzando y se dejan oír cada vez más cerca.


El viento gélido de la noche hace crujir las ramas secas

Y también hace crujir mis huesos.

La luna roja, poca luz trae en estas noches muertas

Y recuerda solo dolores intensos


Se acercan los pasos lentamente

Un escalofrío baja por mi espalda

Y sudor desciende por mi frente

Un nuevo miedo me alcanza

Mas ahora que le he visto, el bullicio cesó por un instante.

Su largo vestido, ennegrecido por el tiempo, arrastra al caminar

Hierve mi sangre

Y mis ojos le miran sin parpadear


Su rostro es blanco y hermoso

Pero sus ojos parecen estar cansados

Sus pasos son cuidados

Sus hombros cargan el dolor del pasado


Sus labios se vislumbran dulces

Aunque no esbozan una sonrisa

Su ceño se frunce

Y al verle mi ser se paraliza


En el aire se siente el dolor

Sus pasos parecen crear una melodía que hace eco

Se acerca con temor

Y la triste melodía de sus pisadas siguen sin freno.


Bajo estas sombras y este árbol moribundo

Bajo esta luna

La he visto llegar así, con pesar profundo

Y con una suerte muy oportuna


Caminaré a su encuentro para abrazarle

Bajo muertas estrellas

Porque también el dolor suele quemarme

E indelebles han sido sus huellas


Y con este abrazo, bajo el manto de esta noche

Quizás pueda hacerle erguirse sonriente

Y que paz traiga mi toque

A este ser que camina doliente


Una mirada

Un abrazo

Un beso

Un consuelo en medio de los llantos


Me alcanzó.

Le sentí.

Me sintió

Sonreí.


Ven, déjate abrazar.

Ven, permíteme darte paz.

Caminemos, en medio de este negro bosque

Acompañémonos a través del dolor

Para que se aleje

Y para que sonrisas nuestras almas alienten

En mi pecho

De mi mano

Con tus besos

Con tus ojos penetrantes

Y olvidando el dolor vivido en este oscuro instante.

...Sea efímero o duradero...


sábado, 18 de enero de 2025

DOLOR AJENO

Hoy he sabido de lágrimas que se derraman

Y de dolor que agobia

Es un pesar ajeno, que quisiera poder borrar 

La vida parece dolerle

La vida parece golpearle

Y yo deseara hacerle olvidar

Hacerle sonreír

Y hacerle vivir.

Un rostro hermoso, pero gris

Un rostro hermoso, pero entristecido

El tiempo dirá, el tiempo dirá

Si puedo sacarte de allí...


domingo, 2 de octubre de 2022

UNA Y OTRA VEZ

 Se desvanece nuevamente la claridad

Se ha estramecido nuevamente mi ser

La música lúgubre empieza a sonar

Nuevamente parezco desfallecer


Algo de mí, se va muriendo...

Algo de mí, lucha por vivir...

Algo de mí, sigue sufriendo...

Algo de mí, se queda sin sentir


Aquellos pasos presurosos tras mí,

ahora han vuelto a correr

y a gritar aquella voz que me hace morir,

por el futuro que me vuelve a ofrecer.


Se aleja lentamente el verano

y viene el frío invierno, 

cuyo hielo insano

me lanza al sufrimiento y el infierno


Nubes negras como malvados cuervos.

Y una luna roja como carmesí

Invaden el bosque interno

que se quema dentro de mí.


¿Habrá retorno a la libertad?

Gritos de mi interior desesperados

Lluvia que cae sin cesar

y que debilita mi mundo abandonado.


Una pequeña luz se vislumbra a lo lejos

y un rayo de esperanza,

que parecen alejar los complejos

y abrir la añoranza.


 Se desvanece nuevamente la claridad

Se ha estramecido nuevamente mi ser

La música lúgubre empieza a sonar

Nuevamente parezco desfallecer

sábado, 25 de mayo de 2019

SUEÑOS DEL DESPIERTO

John despertó y sintió un profundo cansancio, justo como esas ocasiones en las cuales el sueño se ve cortado a media madrugada y ya no se puede dormir más, o, aunque se logre, ya el cuerpo resiente el haberlo sacado de su descanso tan abruptamente. Y claro que sabe de esas interrupciones del sueño, es padre de una niña de tan solo 3 años, durante los cuales ha ganado junto con Mary unas ojeras profundas y un cansancio físico predominante, pero con una felicidad que opaca esta falta de dormir “ como Dios manda”
Pero al despertar también sintió un extraño miedo en su interior, producido por una pesadilla de la cual no se acuerda, pero que sabe que tuvo. Mira a la mesita de noche que se encuentra de su lado de la cama, el lado izquierdo, porque su Mary ama dormir del lado de la pared, justo como haría una niña que no desea salirse de la cama. Apenas son las 3 am, y fuera sopla un fuerte viento de noviembre, el cual hace que los árboles cercanos golpeen sus ramas unas contra otras, produciendo un sonido un tanto fantasmal.
- Hora mala para despertarse, pueden venir los mostros (como los llama su hija) a tirar de mis piernas. Se ríe al pensar en esto. No es supersticioso, pero le gusta pensar en las creencias populares. No que las descarte, sino que “mientras no me pase a mí, no creeré”.
De afuera del cuarto (duermen con la puerta abierta desde que su hija, a los 9 meses, lo hace sola, ya que así podrían oír cualquier cosa que sea necesario oír mientras todos descansan) oye un crujir como de pisadas, justo a unos pocos centímetros de la entrada a su habitación. Siente como se acelera su corazón. No es pánico, pero sí cierto temor. Trata de justificar el sonido, diciéndose que alguna otra cosa más que pisadas ha de ser. ¿Pudo haberse despertado su pequeña y dirigirse a su cuarto en tal oscuridad de la noche? Es una posibilidad. Bien podría ser el efecto del viento que sopla en estas noches (en una casa de madera es normal que suceda esto). Espera. Siguen las pisadas y su corazón acelerado. Espera más. Es como si lo  que sea que suene, no quisiera acercarse, sino solamente asustarlo. No puede ser su hija, ya lo descartó al no oírla llamar a su mamá, o cayéndose por tropezar con algún juguete dejado en el pasillo (¡Cómo detesta el desorden!, pero en ocasiones no hay tiempo para levantar todo, sino solo para ver la televisión entre los 3, comer y dormir). Piensa en que el viento es su explicación y se acurruca nuevamente bajo la cobija con el diseño de un león que le regaló su padre para un cumpleaños (¿Fue hace un año o dos, quizás tres? No lo recuerda). De pronto, cuando cierra los ojos, con su rostro en dirección a la puerta, escucha repentinamente que el sonido de pisadas que parecían hacer círculos fuera de la habitación se ha convertido en una clara y auténtica carrera hacia donde él está. Son solo unos 5 metros de distancia, pero se le antojan pisadas que se acercan por más tiempo de lo que requeriría recorrer esta distancia. Si se ha mantenido siempre escéptico, pero creyente a la vez, ahora es cuando el escepticismo ha dejado su vida y la certeza de que los espíritus nos rodean se centra con firmeza en su corazón. No puede moverse. Sus ojos se mantienen entreabiertos, como sostenidos por  algún artefacto extraño (piensa en la película La Naranja Mecánica, en donde uno de los personajes es obligado a mirar algo y para ello ponen sujetadores en sus párpados). No puede siquiera echarse encima la cobija para sentirse protegido, tal y como hacen los niños. Ahora sí siente algo muy cercano al terror. Logra ver una silueta oscura que se acerca. Corre hacia él y justo a un metro deja de correr y se acerca a paso lento nuevamente. John observa aterrado, sin poder mover un músculo. Se acerca la silueta, llega junto a su mesa de noche y parece inclinarse como para hablarle a su oído. John intenta decirle algo, no que se aleje, sino un “¿Qué quieres?” es lo que le viene a la mente. Pero su boca seca no se mueve, grita en su mente esta pregunta, como forzando a que salgan de su garganta y labios las palabras, pero solo retumban en su cabeza. Tan pronto como se inclinó la silueta sobre él y John intentó lanzar la interrogante, esta oscura figura se erguía nuevamente en un movimiento que se antojaba eterno. Se retiró a paso lento de la habitación tal y como llegó. John intentó gritar nuevamente pero no pudo, tampoco moverse ni cerrar sus ojos. Pero a pesar del temor y lo real que se sintió lo vivido, no fueron necesarios ni 5 minutos para lograr dormirse nuevamente.

lunes, 13 de mayo de 2019

GRITOS DEL AYER RETORNAN




Mi mente siente temor y algo inexplicable
He caminado largos días
Una duda se ciñe sobre mí, de manera muy palpable
Un cuervo con sus garras destruye mis alegrías

En el bosque camino en círculos
Vuelvo a estar donde empecé a huir
Mis esfuerzos parecen ser minúsculos
Y se hace pesado el vivir

Una carcajada en medio de la noche
Vuelve a hacer mofa de mi dolor
Y en medio del pecho el reproche
Me recuerda el cercano ardor

Los pies se sienten fatigados
De tanto andar en medio de espinos
Los brazos no son abrigados
Ni el corazón siente alivio

Tiembla la tierra y las estrellas no brillan
En esta noche fría
Mas por los senderos desfilan
Muertos que hieren mi valentía

Las sombras se ciñen sobre el suelo
Sobre el sendero pedregoso
Sobre todos mis anhelos
Y me sumen en sollozos

Alcancé un abrazo
Alcancé cierto calor
La ilusión se hizo pedazos
Por culpa del implacable terror

Susurros al oído
Recuerdan mi destino
Grito sin ser oído
Grito por sentirme perdido

Camino dormido
Dormido el corazón
Dormido y afligido
Perdido sin compasión

Llueve abundantemente en el bosque
Crueles mano acarician el alma
Lastiman en la eterna noche
En la cual no parece llegar la calma

Gritos incesantes
Rugidos del corazón
Son los que sienten quebrarse
Al ser oprimidos por una amarga canción

Melodía de secos árboles
Cuyas ramas sin hojas ni frutos
Muertas están y frágiles
Y ven mi desilusión como algo justo

Sí que lo es
Porque la salida he visto
Y de lejos mis ojos pasé
Para caer de nuevo en un destino escrito

Veo la luz al final del bosque
Veo el final de la noche y la triste canción
Mi mente busca enfoque
Para ahuyentar los temores y esta condenación

martes, 27 de septiembre de 2016

UN GRITO EN LA NOCHE



He despertado y a través de mi ventana veo oscuridad.
Imaginé haber alcanzado la mañana,
Haber descubierto la verdad,
mas aún sigo atrapado en esta telaraña.

Nubes oscuras cual la misma noche,
dejan pensar en tormenta.
Crujen las ramas en un constante choque.
La desesperanza, de este miedo se alimenta.

Pensé ir por buen camino,
por sendero de paz.
Mas el cruel destino
parece no acabar.

Lobos aúllan a la distancia.
Cuervos sus plumas en mi puerta dejan.
Y en la pradera mi estancia
no fue más que un ínfimo instante que se aleja.

La rosa plantada parece desfallecer
En el desierto no florecerá.
Ilusorio se hace mi creer,
mi luz parece que no brillará.

Dragones atacan mi corazón
y nublan los pensamientos,
muy clara es su razón,
quieren mi ser como su alimento.

Lucho contra los monstruos
que buscan mi sangre beber,
y también de ellos hay otros
que buscan de mi alma el perecer.

Deseo un beso, una caricia, un susurro.
Lejos de esta lucha quiero huir.
Mientras esté siempre al lado suyo
seguro podré sobrevivir.

Así podré huir de estos negros seres,
de monstruos hambrientos,
de quienes siendo crueles,
incesantemente desean mi último aliento.



UNA NUEVA Y DULCE ESPERA



¿Serán tus ojos semejantes a los de tu madre?
¿O como los míos cuando inquiera en ellos?
Tu cabello, ¿ha de ser como el sol, o como la noche?
Tu piel, ¿cual blanco invierno o cual suave tono de miel?

No te han visto mis ojos, mas les das luz.
No te han sentido mis manos, mas les das calor.
No te ha acurrucado mi pecho, mas te anhela.
No te han conocido mis oídos, mas eres música para mí.

Tan cercana está tu llegada y lejana a la vez.
Dulce espera es esta.
Es muy deseado tu respirar, el palpitar de tu corazón.
Tu sonrisa.

Hemos solicitado al dador de la vida
Que la tuya sea bendecida y fortalecida.
Así ha de ser, mi dulce luz, por Su grandeza.
Tu voz nos alentará.

Nuestros brazos te esperan abiertos
Nuestros corazones te ansían.
Este es verdadero amor
Este que ha nacido aún sin que tú lo hayas hecho.

El tiempo no apagará esta llama,
Mas se verá fortalecida.
Tus miradas, tus sonrisas, tus abrazos
Nos han de llenar de plenitud el vivir.

Ven con nosotros, ven con tus padres.
Ansiosos estamos por tenerte,
Por protegerte, por amarte.
Ven piedra preciosa, nuestro tesoro.
Ven pronto… Abigail