En la noche, buscando descanso bajo un árbol moribundo
He oído pasos alrededor, que hacen crujir las hojas secas.
Se arrastran, como quien carga en sus hombros el peso del mundo
Siguen avanzando y se dejan oír cada vez más cerca.
El viento gélido de la noche hace crujir las ramas secas
Y también hace crujir mis huesos.
La luna roja, poca luz trae en estas noches muertas
Y recuerda solo dolores intensos
Se acercan los pasos lentamente
Un escalofrío baja por mi espalda
Y sudor desciende por mi frente
Un nuevo miedo me alcanza
Mas ahora que le he visto, el bullicio cesó por un instante.
Su largo vestido, ennegrecido por el tiempo, arrastra al caminar
Hierve mi sangre
Y mis ojos le miran sin parpadear
Su rostro es blanco y hermoso
Pero sus ojos parecen estar cansados
Sus pasos son cuidados
Sus hombros cargan el dolor del pasado
Sus labios se vislumbran dulces
Aunque no esbozan una sonrisa
Su ceño se frunce
Y al verle mi ser se paraliza
En el aire se siente el dolor
Sus pasos parecen crear una melodía que hace eco
Se acerca con temor
Y la triste melodía de sus pisadas siguen sin freno.
Bajo estas sombras y este árbol moribundo
Bajo esta luna
La he visto llegar así, con pesar profundo
Y con una suerte muy oportuna
Caminaré a su encuentro para abrazarle
Bajo muertas estrellas
Porque también el dolor suele quemarme
E indelebles han sido sus huellas
Y con este abrazo, bajo el manto de esta noche
Quizás pueda hacerle erguirse sonriente
Y que paz traiga mi toque
A este ser que camina doliente
Una mirada
Un abrazo
Un beso
Un consuelo en medio de los llantos
Me alcanzó.
Le sentí.
Me sintió
Sonreí.
Ven, déjate abrazar.
Ven, permíteme darte paz.
Caminemos, en medio de este negro bosque
Acompañémonos a través del dolor
Para que se aleje
Y para que sonrisas nuestras almas alienten
En mi pecho
De mi mano
Con tus besos
Con tus ojos penetrantes
Y olvidando el dolor vivido en este oscuro instante.
...Sea efímero o duradero...

