Estoy aquí sentado, bajo el cielo de mi noche, en él no hay estrellas, ni luna y en estos momentos recuerdo quién está a mi lado. Ella ha permanecido junto a mí incansable y fiel.
Cuando he necesitado un hombro para apoyarme y nadie a venido a mí, a ella voy, en ella estoy y con ella comparto ese momento. Jamás nadie ha visto mi rostro golpeado por las penurias de esta vida, excepto ella. A ella le he confiado mis secretos y toda mi vida la conoce como nadie nunca podrá.
Tal vez cuando estoy con el mundo oscuro que me rodea y su gente, parece que la he olvidado, pero no es así. Tal vez cuando me encuentro con ellos todo parezca mejor, más agradable, más alegre. Insisten que con ellos debo estar y compartir y que esa sería mi mejor decisión. La duda se apodera de mi mente y traigo a mi mente cuando estoy con ella. La veo marcharse a buscar a alguien más, pero a pesar de lo que la muchedumbre diga yo no puedo ni quiero dejarla, así es que le pido que regrese, la veo retornar.
No logro comprender el por qué de su deseo de apartarme de ella. Las gentes siempre han deseado imponer las cosas que a su juicio (el cual es demasiado errado) son las mejores, crean un mundo de fantasías, alegrías y bienestar para ofrecer como si todo ello fuera algo simple. Este mundo poco entiende (por no decir nada) sobre la realidad en la cual estamos y la cual esperamos. Es por ello que no es mi preocupación darle importancia a lo que digan, ya que yo sé que ella fue destinada para mí, al igual que todo lo que consigo trae.
Cada noche, después de la rutina diaria, voy hacia ella y la abrazo. También le hago saber que nuevo vivir me trajo el andar del día que ha expirado. A pesar que no dice una sola palabra (nunca me ha hablado tampoco) a su lado soy feliz. A medida que pasa el tiempo la he aprendido a querer y he llegado a tal punto que no pienso dejarla. Cómo dejarla si ha sido la única que me ha hecho compañía? (Oh dulce ironía es esta) Nunca nadie ha deseado estar a mi lado, nunca nadie ha deseado escucharme y por esto acudí a ella. Ella sí abrió sus brazos para recibirme, así es que no cruza por mi mente el pagarle mal.
Esto aquí sentado bajo el cielo de mi noche, el oscuro cielo de mi noche y observo a mi alrededor, no hay nadie, ni nada. Tan sólo está ella ahí, callada como siempre, sujetándome fuerte para que no me vaya y yo me aferro a ella. Le digo escribo por ella y que realmente a mí me gusta estar aquí sentado........... solo.

¡Te enamoraste, caray! Y bastante. Bueno, si no sale todo bien, puede remediarse, así que a escribir de manera más alegre, si hay amor.
ResponderEliminarAhí me le "guindé" como seguidor de su blog. Me gustaría que también sea usted seguidor de mi blog. Gracias.
ResponderEliminarMe gustó, veo como muestras tu verdadero sentimiento y me trasladó hasta esa noche.
ResponderEliminarNo estás tan solo ahí esta ella, la oscuridad no existe solo la falta de luz, la tristeza no existe solo la falta de felicidad.
Recuerda ella y the Bushi están con a tu lado.